Nueva longevidad: vivir más no alcanza si no se vive mejor

En una entrevista con la periodista Elisa Sosa en “El Espacio de los Grandes”, el médico gerontólogo Diego Bernardini analizó los desafíos de una sociedad que envejece. La necesidad de planificar la segunda mitad de la vida, el impacto del edadismo y la urgencia de políticas públicas adaptadas a una nueva realidad demográfica.

Por Matias Saldivar

Una sociedad que envejece —y cambia

La longevidad dejó de ser una excepción para convertirse en un fenómeno estructural. Según explicó el doctor Diego Bernardini, en Argentina hay más de 15.000 personas centenarias, en su mayoría mujeres. El dato no es menor: revela una transformación profunda en la pirámide poblacional.

El aumento de la expectativa de vida ya no sorprende. Lo que sí preocupa —y ocupa— es cómo se viven esos años adicionales.

El desafío no es solo vivir más, sino vivir más años con salud”, planteó Bernardini, al introducir el concepto de “nueva longevidad”, un paradigma que propone correr el eje desde la cantidad hacia la calidad de vida.

 

 

El gran desafío: años de vida saludable

El especialista insistió en que la clave está en extender la autonomía: vivir sin dependencia, con libertad de decisión y capacidad funcional.

En ese sentido, la salud deja de ser únicamente ausencia de enfermedad para convertirse en un estado integral que incluye independencia, vínculos sociales y sentido de vida.

La pregunta central ya no es cuánto se vive, sino cómo se llega a esa segunda mitad de la vida.

La segunda mitad: una etapa para planificar

Uno de los ejes más fuertes de la entrevista fue la necesidad de anticipación. Bernardini advirtió que muchas personas llegan a la jubilación sin haber pensado qué hacer con ese tiempo que se abre.

El retiro laboral, dijo, suele confundirse con un retiro de la vida.

Es un error cultural profundo”, señaló. “La jubilación marca el fin de una etapa productiva formal, pero no el fin de la vigencia personal”.

Lejos de ser un cierre, la segunda mitad puede ser una etapa extensa, con potencial para nuevos proyectos, aprendizajes y vínculos. Pero requiere planificación, introspección y, sobre todo, decisión.

El impacto emocional del retiro

La falta de preparación tiene consecuencias concretas. La entrevista puso en evidencia una problemática frecuente: la depresión post jubilación.

La pérdida de rutina, identidad laboral y reconocimiento social genera, en muchos casos, una sensación de vacío.

Bernardini lo resumió con claridad:

“Muchas personas sienten que dejan de ser útiles, cuando en realidad se abre una nueva oportunidad de ser”.

Edadismo: el peso de las palabras

Otro punto central fue la crítica a los estereotipos asociados a la vejez. El uso de términos como “abuelos” o “clase pasiva” fue cuestionado por el especialista, quien los considera reduccionistas.

El abuelo es un rol familiar, no una categoría social”, explicó.

La entrevista también abordó el concepto de edadismo: la discriminación por edad, muchas veces naturalizada en los medios de comunicación y en el lenguaje cotidiano.

La propuesta es clara: construir una nueva narrativa, donde las personas mayores sean reconocidas como diversas, activas y protagonistas.

Un Estado que llega tarde

En el plano estructural, Bernardini fue crítico. Señaló que gran parte de las políticas públicas no están adaptadas al envejecimiento poblacional.

Entre los principales problemas, mencionó:

•Jubilaciones insuficientes

•Soledad en la vejez

•Falta de programas de acompañamiento

•Escasa formación profesional en gerontología

Incluso en el ámbito académico, advirtió que la formación en salud del adulto mayor sigue siendo optativa en muchas carreras.

Estamos preparando profesionales para una sociedad que ya no existe”, afirmó.

Fortalezas: protagonismo, autonomía y sentido

A pesar del diagnóstico, la entrevista dejó un mensaje optimista.

Bernardini destacó que las personas mayores:

•Siguen teniendo voz política

•Pueden organizarse y reclamar derechos

•Tienen experiencia, tiempo y capacidad de decisión

La clave está en el empoderamiento.

La vigencia no se pierde con la edad. Se construye todos los días”, sostuvo.

Una nueva cultura para una nueva etapa

El concepto de “nueva longevidad” no es solo una idea teórica. Es, según Bernardini, un llamado a la acción.

Implica repensar:

•El lenguaje

•Las políticas públicas

•La educación

•El rol social de las personas mayores

Pero, sobre todo, implica una transformación individual: dejar de ver la vejez como un final y empezar a entenderla como una etapa con identidad propia.

El dato que lo resume todo

La entrevista dejó una frase que sintetiza el espíritu del cambio:

“El retiro es laboral. No es un retiro de la vida.”